ANTE LA CRISIS MIGRATORIA QUE CONMUEVE AL MUNDO

ANTE LA CRISIS MIGRATORIA QUE CONMUEVE AL MUNDO
Seamos claros/as.

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Como migrantes conocemos lo que significa vivir lejos de la tierra de origen de manera “voluntaria” o por causas graves que nos obligaron a salir como conflictos, persecución guerras, crisis ambientales. Salir y vivir en otra cultura no es fácil.


No hablamos desde afuera, no queremos hacerlo. Es demasiado grave. Somos parte de un fenómeno que no generamos; somos como todos los seres humanos que buscamos vivir mejor, trabajar mejor, en paz y con nuestras familias, construir un futuro con nuestras sociedades de origen y de acogida a las que deseamos cada vez más prósperas y más justas.

Por todo eso, nos duele y nos violenta lo que están sufriendo nuestros hermanas/os los sirios al emigrar de la guerra en su país: familias enteras abandonando todo, buscando vivir en paz. Nada más, ni nada menos: ¡Vivir!


Seamos claros también: los europeos y los americanos -los grandes de occidente-  tienen mucho que ver en la degradación de la situación en Siria, apostaron a la guerra para descabezar el país,  no  dejando que el propio pueblo sirio se expresase. No se respetaron  las normas mínimas de convivencia entre Estados; apostaron al aporte de armamento al conflicto y así se generó la catástrofe migratoria. Cuando cientos de miles huyeron de la masacre hacia Europa,  inicialmente los gobiernos europeos pusieron los obstáculos que pudieron y quisieron, cerraron fronteras negando lo que tantas veces habían pregonado en torno al respeto de los derechos humanos.  Luego vino cierta cordura por parte de los gobiernos y se aprestaron a recibirlos con reparos, con cuotas, haciendo ciertos cálculos; ahora, y no cuando fomentaron la guerra en la región con los efectos colaterales que son humanitariamente inaceptables. Es la más importante crisis migratoria desde la última guerra mundial y las causas es importante tenerlas presentes.

 

En este instante es absolutamente necesario priorizar la realidad de tantos seres humanos a la deriva, pasándola muy mal. El mundo debe actuar de conjunto para acoger sin discriminar color de la piel, si son hombres, mujeres, orientaciones sexuales, edad, religión, filiación; son seres humanos con sus derechos fundamentales violados, sufrientes por la miseria humana de las guerras.


Quienes bregamos porque Chile tenga una Nueva Ley Migratoria acorde al siglo que vivimos, que señale la movilidad humana como un derecho fundamental  no podemos hacer otra cosa que solicitar al gobierno chileno que acoja sirios en este territorio, asumiendo parte de la responsabilidad que le corresponde al mundo ante esta situación. Eso permitiría mostrar al mundo su compromiso y colaboración concreta. Hacemos la misma solicitud hacia nuestros países de origen. La comunidad siria ya lo hace desde sus posibilidades, con el cariño y la compresión que su cultura, sus raíces les pide. Serán ellos también quienes podrán colaborar a esa necesaria intermediación cultural que favorezca la acogida. Contribuyamos a evitar que los intereses de potencias acrecienten más los riesgos y nos hagan asumir los desastres que no creamos, pero que por razones humanitarias no podemos ignorar.

 

El Movimiento de Acción Migrante ante tanto dolor de poblaciones desplazadas les recuerda a nuestras autoridades en los diferentes poderes del Estado, que una nueva Ley migratoria, esa necesidad para Chile, creará el marco necesario para dignificar la migración. Será  la nueva ley una contribución de Chile a un fenómeno global y a la tan minada gobernanza de las migraciones.

Todos los Estados y organismos debieran asumir las responsabilidades cuando fomentan guerras y ante las consecuencias de sus actos reparar los daños a los derechos humanos. Sería importante una declaración de la conferencia sudamericana de migraciones respecto a esta situación global asumiendo como región una postura consensuada. Eso sí, que estos graves hechos, dolorosos hechos no provoquen declaraciones formales rimbombantes, políticamente correctas que sean incoherentes con las prácticas internas de los Estados.